sábado, 22 de septiembre de 2018

1. 2. BUENAS PRÁCTICAS LECTORAS

Todos o casi todos los lectores que nos dedicamos a la enseñanza aprovechamos nuestra posición de relativa -solo relativa- influencia para intentar despertar en nuestros alumnos el gusto por los libros. Y sí, digo bien, libros. Es cierto que innumerables dispositivos electrónicos ponen a nuestro alcance información pero soy muy escéptica de la posibilidad real de leer y disfrutar Literatura -con mayúsculas- en un móvil o en un ordenador. Lo que queremos, o lo que yo quiero al menos, es que mis alumnos disfruten de novelas de fantasía, de aventuras, de detectives, etc., no que lean tweets, vean stories de Instagram o se pierdan en el timeline de Facebook. Eso ya lo hacen por sí mismos. Y con la intención de "engancharlos", poblamos el Plan de Lectura de nuestros centros de actividades más o menos atractivas: club de lectura, bookcrossing, talleres de escritura, etc. Las más de las veces, son los chavales que ya leen los que se animan a participar y no es poca cosa, pues al menos ponemos en contacto a unos con otros, pero seguimos intentando atraer a los que no. 

La red de redes está llena de actividades muy originales que tienen este propósito y aquí traigo un par.



1. "Carnet de detective lector" es la actividad que desde el CEIP Reina Sofía de Albacete han planteado para animar a sus alumnos a las buenas historias de detectives. No aparece descrita muy detalladamente pero de las diferentes entradas del blog parece deducirse que se trata de una especie de gymkhana lectora, a cuyo término se concede el carnet de detective. Es cierto que en Primaria se lee más por gusto que en Secundaria pero aún así, actividades como estas resultan, sin duda, divertidas y, como mínimo, hacen que los críos se familiaricen con la biblioteca.

2. En "Érase una vez que se era" presentaron un reto de lectura 2017 mediante una atractiva infografía. Este tipo de retos pueden funcionar para hacer leer a todos aquellos que afirman no saber qué leer o que no les gusta porque no han dado con el libro. El principal atractivo de este reto es la variedad de las propuestas. Con que uno o dos libros funcionen, la mecha ya está prendida.

3. Traigo, por último, una propuesta de carteles de animación lectora del blog Los cuentos de Panapa. No sé hasta qué punto los mensajes de un cartel calan en sus lectores pero algunos son muy ingeniosos y atractivos.

 https://pin.it/qr64zbhjwr7ma6
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jueves, 20 de septiembre de 2018

REFLEXIONES SOBRE EL DOCUMENTO “ANÁLISIS LECTOR”


- ¿Qué limitaciones lectoras encuentran nuestros alumnos?

La falta de concentración y una deficiente lectura comprensiva son, según creo, los mayores problemas que aquejan a nuestros alumnos y de ellos resulta también la incapacidad de juzgar de modo crítico aquello que leen.
Es cierto que las nuevas tecnologías, principalmente los smartphones, han puesto al alcance de todos -o casi todos- la información y que las redes sociales ofrecen, ante todo, inmediatez, pues permiten hacerse una idea, de un simple vistazo, de noticias y novedades de nuestro círculo de intereses. Sin embargo, la misma experiencia personal nos muestra que, las más de las veces, ese simple vistazo no va más allá y que un titular, una historia o un tuit nos desvían del anterior y son raras las ocasiones en que llegamos a profundizar en aquello que en un primer momento nos llamó la atención.
Así pues, llevamos en el bolsillo una herramienta que nos mantiene informados, es cierto, pero de un modo superficial y, sí, también banal. Los nuevos dispositivos -electrónicos- y las redes sociales lo han uniformizado todo. Si una noticia en papel destaca por el tipo o tamaño de letra o el número de columnas que han decidido dedicarle en un consejo editorial, facebook y twitter lo ofrecen todo con un aspecto muy similar y resulta necesario que el lector discrimine.
Pero esa superficialidad y banalización de la que antes hablaba ha mermado la capacidad de crítica, que implica, necesariamente, lectura reposada y, por supuesto, un esfuerzo; a saber, silencio y tiempo.

- ¿Qué espacios ofrecen los nuevos formatos lectores?
Los nuevos formatos lectores son de tipo digital y ello implica el uso de dispositivos electrónicos. Casi todos llevamos hoy día un móvil en el bolsillo o una tableta en la mochila que nos permiten acceder a contenidos lectores. Las mismas bibliotecas han terminado transformándose y todas -o casi todas- incluyen mediatecas. Incluso en centros educativos como las Universidades las salas de lectura se han convertido, más bien, en salas wifi. Esta adaptación no tiene por qué ser mala ni hay que resistirse a ella en virtud de una nostalgia irracional pero sí creo que hay que intentar recuperar el papel fundamental del formato libro tradicional, que ofrece, ante todo, la posibilidad de una lectura reposada sin más distracciones que las que el exterior ofrece.

- ¿Qué competencias lectoras debemos fomentar en nuestros alumnos?

De lo anterior resulta que las competencias lectoras que más deberíamos trabajar con nuestros alumnos son:
1. Capacidad de concentración
2. Lectura comprensiva.
3. Actitud y juicio crítico para con lo que se lee y su procedencia.
4. Valoración de la lectura como divertida.

- ¿Cuáles son las temáticas lectoras que motivan a nuestros alumnos?

Por reducido que sea el número de alumnos en un aula, la experiencia nos dice que sus gustos son de lo más variado. Sí es cierto, no obstante, que, por lo general, los adolescentes se sienten atraídos hacia el subgénero fantástico y buena prueba de ello es el éxito de sagas como Harry Potter, Los juegos del hambre, Percy Jackson, las novelas de Laura Gallego o, si atendemos a la ficción televisiva, Juego de tronos.
Asimismo, suelen mostrar interés por historias cuyo motor narrativo es el suspense.  Mis alumnos más jóvenes de Latín suelen apreciar, por ejemplo, las historias detectivescas de Marco Didio Falco (Lindsey Davis).

A la inversa, por más que muchas editoriales de línea juvenil buscan atraer a los adolescentes con narraciones basadas en la vida real, se suelen mostrar críticos con estas; sobre todo, cuando vienen envueltas o son simple excusa para transmitir cierto mensaje didáctico o moral. Es innegable el poder didáctico de la narrativa pero la transmisión de un mensaje no puede ser la única finalidad de un relato.

- ¿Qué oportunidades lectoras usamos como estrategias de fomento lector?

Las asignaturas que imparto (Cultura Clásica, Latín, Griego) son de corte lingüístico y su base son los textos, por lo que la lectura es continua y forzosa dentro y fuera del aula. Procuro, por lo general, ilustrar los fenómenos de los que se trata con textos que puedan resultarles atractivos, así como llamar su atención sobre otros textos literarios que, aunque no se relacionen directamente con mis materias, deberían conocer o podrían disfrutar. A propósito de la historia de la lengua griega, por ejemplo, empleo un relato de ciencia ficción de John Crowley protagonizado por Lord Byron. O para ilustrar qué es la diglosia, empleo un pasaje muy gráfico de Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado de Maya Angelou.

Por otro lado, suelo proponer pequeñas tareas de investigación a partir de clips de series o películas en los que se hacen alusiones más o menos directas o veladas a aspectos que se relacionan con la materia. De este modo, procuro llevarlos a la lectura a partir de sus propios intereses. La realización -voluntaria- de estas tareas conlleva recompensas en forma de puntos extra o pequeños obsequios. Podéis haceros una idea en este lugar.
Administro, asimismo, el blog de la biblioteca del centro, donde se anima a toda la comunidad educativa a participar con reseñas sobre títulos de su gusto -o disgusto- y textos creativos.

- ¿Cuáles son los retos lectores que nos proponemos a nivel de centro, aula y entorno?

Nuestro objetivo como profesores debería ser recuperar el papel nuclear de la lectura en la educación y, a ser posible, también en el ocio -si es que aquí lo ha tenido alguna vez-. Creo que es el aula el espacio donde tenemos una mayor capacidad de acción y donde podemos trabajar realmente por mejorar la lectura comprensiva -en mi caso, por ejemplo, concedo una importancia capital al vocabulario y me gusta que mis alumnos elaboren pequeños glosarios de términos específicos de la materia-. Los animo, asimismo, a que participen en el blog de la Biblioteca que administro (vid. supra) y valoro positivamente todas sus aportaciones.

Un buen reto lector a nivel de centro podría ser el de organizar un club de lectura para los alumnos. 

Con posterioridad, se podría ampliar dicho club a toda la comunidad educativa.

jueves, 13 de septiembre de 2018

PARA SEGUIR: NOS PRESENTAMOS

Para presentarme de modo un tanto frívolo y superficial, aquí va mi producto digital creado con PowToon. Además de ser idealista, optimista -van de la mano, imagino-, tener muy buena memoria -lo que implica también cierto rencor- y ser ordenada hasta lo compulsivo; además de que me encante ser profesora; además de que me veo incapaz de dejar de leer y caminar, me ha quedado por decir que me veo incapaz de dejar de ver jugar a baloncesto, ya sea masculino, femenino, absoluto, juvenil, europeo o americano. 



PARA EMPEZAR: EXPECTATIVAS

Leer es una pulsión. No lo puedo evitar: a diario, al despertar, al acostarme, en el autobús, en el baño, en la cama, en la playa, bajo la manta, en el instituto, en vacaciones. Tal es mi experiencia con la lectura, una necesidad. Y las pulsiones y necesidades no dejan de tener un componente irracional. No cabe duda de que la lectura es base fundamental de nuestro aprendizaje y de que puede ser también muy, muy divertida. Sin embargo, aunque aprendo y me divierto, no leo para aprender ni como hobby. Leo porque no puedo evitarlo. Así las cosas, me parece muy difícil contagiar a los estudiantes de esta pasión lectora, pues no tengo del todo claro cómo llegué hasta aquí. 

No cabe duda, asimismo, que la red de redes y el bombardeo de lo digital e inmediato lo ha impregnado todo sin dejar sitio alguno para actividades reposadas que impliquen cierto nivel de pausa, reflexión y, sí, esfuerzo. Cuando nuestros adolescentes -y muchos de nosotros- no somos capaces de mantener la atención más allá de cinco minutos, resulta difícil convencerlos de que dediquen unas cuantas horas a leer 200 o 300 páginas. 

He administrado blogs de centro que pretendían llamar a la lectura, organizado bookcrossings y, las más de las veces, participaban aquellos que ya lo hacían por sí mismos. Lo que busco en este curso - además de las horas de formación- es alguna idea que me ayude a animar la biblioteca del centro, a crear un club de lectura y, si es posible, a "enganchar" a algún lector nuevo para la causa. Es difícil pero es nuestra obligación como profesores seguir intentándolo.